Malezas resistentes en Argentina: estrategias integradas para el lote
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Malezas resistentes en Argentina: estrategias integradas para el lote

Según el mapa de la Red de Manejo de Plagas (REM) de AAPRESID, hay más de 25 millones de hectáreas afectadas por malezas resistentes o tolerantes en Argentina. Amaranthus hybridus (yuyo colorado), Conyza (rama negra), Sorghum halepense y Lolium son las principales especies-problema. Controlarlas con químicos exclusivamente dejó de ser una opción: la salida es un manejo integrado, planificado y a escala de rotación.

El mapa de la resistencia en Argentina

El primer caso confirmado en el país fue Amaranthus hybridus resistente a inhibidores de la ALS en 1996 (Tuesca y Nisensohn). Desde entonces, las resistencias se multiplicaron: glifosato, ALS, EPSP, PPO, auxínicos y, más recientemente, sulfentrazone (HPPD) en algunas poblaciones de yuyo colorado del sur santafesino (FCAgr-UNR, 2023).

Rama negra (Conyza sumatrensis y C. bonariensis) tiene resistencia confirmada a glifosato e inhibidores de ALS, con biotipos del norte de Buenos Aires que muestran tolerancia preocupante a 2,4D, dicamba y saflufenacil. Sorgo de Alepo, Lolium multiflorum (raigrás) y echinochloa también figuran en el listado oficial de SENASA.

Diagnóstico previo: identificar y mapear

El primer paso es identificar correctamente la especie y su estado fenológico. Yuyo colorado, rama negra, sorgo de Alepo y raigrás requieren estrategias diferentes en barbecho y en cultivo. Confundir Amaranthus quitensis con A. palmeri, por ejemplo, puede llevar a decisiones equivocadas.

El mapeo del lote —idealmente georreferenciado— permite armar planes diferenciados por cuartel: aplicaciones dirigidas, manejo de bordes y trampas de monitoreo. Los rodeos de malezas en bordes de lotes y caminos suelen ser el origen de las poblaciones-problema.

Rotación de modos de acción y pre-emergentes

La regla número uno es no repetir el mismo modo de acción campaña tras campaña. Combinar herbicidas con diferentes mecanismos (inhibidores de la ALS, EPSP, HPPD, PPO, FSI, ACCasa) reduce la presión de selección y prolonga la vida útil de cada molécula.

Los pre-emergentes residuales son aliados fundamentales en barbecho y siembra: S-metolaclor, sulfentrazone, flumioxazin, atrazina (en maíz), pyroxasulfone, metribuzin, diclosulam. La dosis plena, con buena calidad de agua, coadyuvantes adecuados y aplicación oportuna, es tan importante como elegir el producto correcto.

Aplicaciones eficientes: la calidad importa

Una aplicación eficiente requiere prestar atención a varios factores: pH del agua (ajustado a 4–6 para la mayoría de los herbicidas), dureza del agua, dosis correcta, volumen de caldo (80–120 L/ha en pulverizadoras terrestres), tamaño de gota, viento y humedad relativa.

El uso de coadyuvantes (aceites vegetales metilados, antiderivas, acidificantes) mejora la eficacia. En aplicaciones aéreas, los volúmenes son menores y la calidad del producto y el tamaño de gota se vuelven aún más críticos.

Cultivos de servicio: la herramienta agronómica clave

Los cultivos de servicio (también llamados cultivos de cobertura) son una de las herramientas más efectivas para reducir el banco de semillas de malezas. Centeno, vicia, avena, raigrás anual y mezclas centeno-vicia son las opciones más usadas en la región pampeana. El INTA cuenta con un Banco de Cultivos de Servicio con datos por zona.

Trabajos de INTA y CREA muestran reducciones del 60% al 90% en la emergencia de yuyo colorado y rama negra en lotes con cultivo de servicio bien implantado. Además aportan beneficios en estructura de suelo, materia orgánica, captura de N residual y reducción de la erosión.

Rotación de cultivos y planteos sustentables

Romper el monocultivo de soja es la base del manejo de malezas a mediano plazo. Incorporar trigo, cebada, maíz y, donde sea factible, sorgo, girasol o legumbres invernales (arveja, lenteja) cambia el ambiente competitivo y limita la proliferación de especies-problema.

Una rotación 50% gramíneas / 50% leguminosas, sumada a cultivos de servicio, balancea la extracción de nutrientes, mejora la salud del suelo y baja la presión de malezas. Es la base del enfoque de Sistema Chacra y de las recomendaciones de AAPRESID.

Diagnóstico de resistencia: cuándo y cómo testear

Si una aplicación falla con dosis y condiciones correctas, vale la pena testear. AAPRESID y varias universidades (FCAgr-UNR, FAUBA, UNS) realizan ensayos de detección de resistencia con muestras de semillas o plantas vivas.

Confirmar el tipo de resistencia permite ajustar el plan herbicida y, sobre todo, evitar dispersar el biotipo resistente a lotes vecinos a través de cosechadoras y maquinaria.

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